Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de 322 millones de personas
en el mundo sufren de depresión, una enfermedad que ha aumentado en un 18% en la
última década convirtiéndose en la mayor causa de discapacidad en el mundo.
Pero hay una solución que podría ser fácil, económica y autodidacta: la alimentación.
A través de los años, cada vez se le da más importancia a la relación de lo que comemos
con el estado de ánimo de las personas. Elizabeth Luna, nutricionista de Sodexo, explica
que a través del consumo de los alimentos ricos en triptófano, tales como huevos,
pescados, lácteos, legumbres y frutos secos, podrían mejorar el estado de ánimo, la
cognición y posiblemente, el aumento de los niveles de serotonina, neurotransmisor que
contribuye a regular el sueño, las emociones y los estados depresivos.
De hecho, las dietas ricas en azúcares y alimentos ultaprocesados, según diversos
estudios, serían la posible causa en el aumento de depresión.
La vitamina B1 o tiamina, que se encuentra en cereales integrales, legumbres y avena
principalmente, alimentos que se deben consumir diariamente, juega un papel
fundamental en el metabolismo de los hidratos de carbono, por lo que su carencia afecta
sobre todo a los tejidos que dependen mucho de este suministro energético, como el
cerebro.
Además, un consumo excesivo de alimentos dulces (azúcar, bollería, repostería) puede
reducir las reservas de vitaminas B1, esta es una de las razones por la que conviene
moderar el consumo de estos alimentos. La escasez de esta vitamina produce irritabilidad,
falta de concentración y de memoria, y puede ser causa de depresión.
“Consumir ciertos alimentos no va a curar la condición de la depresión, sin embargo, una
dieta poco adecuada puede ser un factor de riesgo para desarrollarla, al igual que el
sedentarismo” dice la experta. Una dieta balanceada y la realización de actividad física
puede ayudar en el tratamiento de esta enfermedad, en conjunto con la terapia médica
tradicional.